Seguro que te ha pasado que tú estás con la mega energía del mundo mundial y resulta que te viene ese amigo bajonero -que ya lo conoces-, o tu primo -que siempre le ves venir- o tu hermano -¡¡ay, los hermanos, a veces cómo son!!- o quienquiera que sea, tu novio, tu padre, tu tía… y justo cuando le estás contando lo contento que estás por el corto que acabas de rodar va y te suelta:

“Yo no sé por qué pierdes el tiempo y no te dedicas a otra cosa”

¡Socorro! ¡Que alguien me libre de este tío! ¡Me tiene que repetir siempre lo mismo!, etcetera, etcetera…

Esto es una realidad muy habitual y con la que conviven muchos actores desgraciadamente.

Así que hemos hecho este post para contrarrestar las fuerzas: hay que plantarse y hacer algo, porque sino la balanza se desequilibra y resulta que te encuentras un día en el que !!!Horror¡¡¡ te planteas incluso tirar la toalla.