El problema de estar controlando mientras actúas frente a cámara es que deja tus actings planos, aburridos, sin chispa, y, lo que es peor, te deja a ti con la frustrante sensación de no haber podido dar todo lo que tú sabes que puedes dar.
Pero tengo una buena noticia, no estás sólo, le pasa a miles de actores, tanto si son profesionales como si acaban de empezar.
Así que este post de hoy tiene tela marinera y, lo que más te va a sorprender es lo fácil que puede llegar a ser dejarte en paz mientras interpretas y comenzar a gozarla.
Porque se trata de eso, en definitiva, de disfrutar de la maravilla que es actúar como si cada vez fuera la primera vez que lo haces.


